En el corazón de esta ingente nube se encuentran cuatro estrellas a las que se denomina conjuntamente “El Trapecio”. Su luminosidad es 100 000 veces más brillante que nuestro Sol y en la imagen se aprecian como un borrón amarillento cerca del centro del conjunto. Los hilachos verdosos fueron fotografiados por el Hubble y consisten en hidrógeno y azufre gaseosos calentados por la intensa radiación ultravioleta procedente de las estrellas del Trapecio.
Por otra parte, los mechones rojos y anaranjados, detectados por el Spitzer, indican la presencia de luz infrarroja procedente de nubes que contienen moléculas de carbono y que reciben el nombre de hidrocarburos policíclicos aromáticos, frecuentes en la tierra pues se emiten por los tubos de escape de los automóviles y también son frecuentes como producto de la actividad de las centrales eléctricas térmicas, las calefacciones a gas oil, carbón, combustibles fósiles, incineración de materia orgánica, incendios forestales…
Otras estrellas en la nebulosa de Orión de encuentran repartidas por la imagen como un arcoiris de colores y no son más que estrellas muy jóvenes que ha detectado Spitzer, envueltas en glóbulos nebulares de polvo y gas (puntos naranjas y amarillos). Otros cuerpos similares, pero con una cubierta gaseosa menos densa se aprecian también con colores verdosos, mientras que las estrellas de fondo muestran tonos azules.
Esta imagen es una composición de varias tomas obtenidas a diferentes longitudes de onda: la luz detectada a longitudes de 0.43, 0.50 y 0.53 micrómetros se muestra en azul; aquella de 0.6, 0.65 y 0.91 micrómetros, en verde, mientras que la de 3.6 y 8 micrómetros en naranja y rojo, respectivamente.
Vía La Flecha


