MobiBlu Cube3

Mientras que unos fabricantes chinos se dedican simplemente a copiar, sólo en cuanto a diseño, el diseño de marcas importantes como Apple o Nokia, otros fabricantes apuestan por diseños innovadores… o al menos, no tan frecuentes.

Ése es el caso de MobiBlu con su MobiBlue Cube3, un reproductor MP3 con diseño en forma de cuba y una diminuta pantalla OLED que nos servirá para lo justo: ver qué canción estamos escuchando, el volumen, el nivel de batería

A esto debemos sumar sus características como su memoria interna de 2 Gb, reproducción de archivos de audio MP3 y WMA, sintonizador de radio FM o su compatibilidad con Microsoft PlayForSource. Todo esto hace que su (elevado) precio, 99 dólares, no resulte tan caro. Porque claro, ¿quién va a tener otro como éste? Muy poca gente, desde luego.

Fuente|Ounae

Vídeo: PS3 portátil de Ben Heck

¿Dónde están los centros de datos de Google?

La infraestructura de datos de Google es masiva y prolifera en todo el mundo. A sus servicios de búsqueda web se suman Gmail, Google Apps, Blogger, Reader o Maps además de otros servicios que proyecta el gigante de Internet. ¿Cuántos centros de datos necesita Google para manejar esta ingente información y dónde están situados?

Aunque oficialmente la compañía no los ha revelado desde pingdom avanzan un mapa con los centros de datos conocidos que están activos y otros en construcción. No todos son propios, algunos son alquilados a otras empresas.

El coste en 2007 de cuatro de estos centros se elevó según precios oficiales a 2.400 millones de dólares, incluyendo la construcción, equipamiento y computadoras. Los criterios de selección para emplazar los mismos se establecen entorno a:

- Grandes cantidades de energía barata.
- Energía verde mediante fuentes de energía renovables.
- Proximidad a ríos y lagos ya que utilizan una gran cantidad de agua para enfriamiento.
- Grandes extensiones de tierra que permiten mayor privacidad y seguridad.
- Distancia a otros centros de datos para conexiones de alta velocidad entre ellos.
- Incentivos fiscales.

Fuente|The Inquirer ES